Ponente: Wilfrido H. Corral (Academia Ecuatoriana de la Lengua)

Título de ponencia: “Narrativa equinoccial actual: entre tradición y movilidad cultural”

Resumen: Si la razón de ser de toda narrativa hispanoamericana del siglo XXI, por no decir nada de la mundial, implica luchas desiguales con una tradición, el mundo digitalizado y el mayor acceso a aquella implica mayores dificultades para la narrativa “menor” o “pequeña” de países “periféricos” y su relación con el primer mundo editorial, en el caso ecuatoriano la evaluación se complica interna y externamente. Así, en su reciente Viceversa. La literatura latinoamericana como espejo (2017) Constantino Bértolo inquieta, a pesar de conectar su visión a la industria editorial, al referirse a “países de peso ligero como Ecuador, Bolivia, Honduras, Venezuela y demás”; sin examinar diferencias o proveer datos sobre los avatares del apoyo institucional, gubernamental o digital en ellos.

Por la parte ecuatoriana nacional (si no nacionalista) la recepción entre los mismos autores es constante: es una literatura “invisible” a pesar de salir del centro del mundo; no hay nada nuevo desde el realismo socialista de los años treinta; habría un par de autores actuales que valen la pena (con visiones muy diferentes de la literatura); existe una “falta de respeto” a la tradición (que resulta ser realista), como si esta fuera una sucesión de virtudes; las novedades son calcos cuestionables de tradiciones extranjeras ajenas al país; y se da un machismo y sexismo normativo.  Entre la crítica ecuatorianista el consenso gira en torno a visiones encontradas: 1) espacios invalorables que lejos de la nación hacen Patria en las ideas y manantiales de los lenguajes de jerarquías múltiples; 2) la miopía, la falta de preparación académica y el egoísmo llevan a una crisis de nuevos valores en todos los géneros; y 3) la crítica foránea no resuelve estos problemas coyunturales.

No sin paradoja, esa dispersión interpretativa ocasiona visiones extravagantes o chocantes entre la crítica. Pero los autores de por lo menos las últimas dos generaciones posteriores al boom buscan otra movilidad cultural, ficcionalizando esas tautologías interpretativas.  Con base en la narrativa o prosa no ficticia de Gabriela Alemán, Carlos Arcos Cabrera, Marcelo Báez, Diego Cornejo Menacho, Mónica Ojeda y Leonardo Valencia contextualizo el desarrollo y tendencia actual de la narrativa ecuatoriana, a la vez repasando la obra de mileniales prometedores, entre ellos Sandra Araya y otros que, por “alfaguarizados” que estén, son desconocidos fuera de su país, evaluación que problematizo.

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